Malasaña, dos de mayo, poco importa de qué año…

La verdad que tenía esta editorial del gran David de Benito en el cajón, pero os tengo que contar un poco por qué me gusta tanto: yo viví en Madrid cerca de tres años. El último me mudé a la Calle de la Palma, número 34, esquina con la Plaza del Dos de Mayo. Y Madrid automáticamente dejó de ser ‘la capital’, esa ciudad de distancias inabarcables a ser un pueblo. Malasaña, frontera Gran Vía y Bilbao por el oeste (o al revés, no sé). Compraba en la tienda, íbamos a los bares de siempre, a la plaza, a sentarnos en cualquier esquina. En mi calle, la Palma, está la pared de ojos más instagrameable de mundo entero (me pararon como unas 4 veces para preguntarme si sabía de una pared… gente peregrinando a una pared!). También vivía al lado de una tienda de tartas para perros. Ojo. Eso sólo pasa en Malasaña. El Penta, el Ocean’s, el Ojalá, el bar Verbena, el de Dani Mateo… y sobre todo el Palentino, que acaba de cerrar y yo me siento huérfana de padre.

Total, que cuando David me escribió que iba a ir a Malasaña a hacer una editorial que si le recomendaba sitios, le acabé dando como 47 direcciones, pero es que para mí cada esquina tiene su importancia. Y al final, me envía estas fotos, que al verlas respiro ese aire con olor a focaccia y a cerveza al sol, veo esa luz anaranjada de media tarde, escucho a Lorde, Pereza y Antonio Vega y me da pena infinita no poder estar en la terraza del balcón tomándome una caña, que por mucho que digan en realidad, es un corto. 

Esta es la pared de ojos 😉 Calle Palma, a la altura del 20

El taller de Javier S. Medina 
Mi fachada favorita de mi Malasaña personal

¡Bravo David!

 

CRÉDITOS
Vestido: Victoria Imaz
Modelo: Novias e Invitadas Low Cost
Make Up: Silvia Gallego Estilista
Tocado: Fanfan et Poupi