Siempre te recordaré, 2017, por ser el año en el que empecé mi vida freelance. En mayo vio la luz Casadeira, un proyecto en el que llevaba trabajando casi un año. Todo empezó en un máster de eventos en Madrid que lejos de enseñarme a hacer bodas, me enseñó a organizar unos JJOO. Ahí decidí que me tenía que buscar la vida. Me formé, defendí estas líneas que estáis leyendo junto a todo lo demás en mi Trabajo de Fin de Máster, donde el jurado falló un ‘ pena que ya esté casado, porque estabas más que contratada’.

Sí, siempre se puede mejorar. Sigo siendo periodista también, y a veces no me dan los plazos, llego tarde al post, no me entero de lo de Harry y Megan hasta un día después y no subo la foto. Vivo a lo loco pero nunca he sido más feliz. Soy consciente de que queda mucho por hacer, pero sé que 2018 será el año en el que lleguen las bodas, por que los proyectos de comunicación, con mucho esfuerzo detrás, ya han llegado. Y no puedo ser más feliz.

La gente me pregunta que qué hago. Pues diseño bodas. Y eventos. Y hago asesoría de comunicación para empresas relacionadas con bodas de alguna u otra manera. Y esto lo hago con mi socia Nuria, que llegó en noviembre para darle forma a todo esto, porque ahí si que íbamos por la vida corriendo de reunión en reunión. ¡Que hemos abierto una empresa, coñe! Y perdón por el taco. ¿Si compensa? Sí y mil veces sí. Trabajar para uno mismo es lo más gratificante que existe. Tus ideas toman forma libremente, y cada día es una hoja en blanco para pintarla como tú quieras. Si no quieres parar para comer, sigues haciendo bocetos. Si estás cansada lo haces mañana de madrugada (y estás más cansada aún). Pero tiene algo mágico que no puedo explicar.

Mi propósito para ti, 2017, era que Casadeira fuera una realidad. Y así ha sido. En términos específicos, quería llegar a los 1000 seguidores. Tengo a día de hoy 1013, así que me sobra un poco de suerte. La suerte de teneros a todos leyendo al otro lado de la pantalla.

 

¡Qué ganas de descubrirte, 2018!